¿Ser 'hater' te está amargando la vida? La negatividad también afecta tu salud mental

Aunque parezca inofensivo quejarnos de todo (a veces en un grupo de WhatsApp, a veces con alguna amistad), el hábito de ser un 'hater' —o rodearte de ellos— tiene un costo mucho más alto de lo que imaginas para tu cerebro. Descubre por qué la negatividad crónica es el peor enemigo de tu bienestar.

¿Qué pasa en tu cerebro con la negatividad?

Cuando nos enfocamos constantemente en lo que odiamos o en criticar a los demás, nuestro cerebro activa el sistema de respuesta al estrés. Básicamente, estás bañando a tus neuronas en cortisol. Mientras más te quejas, más fuerte se vuelve la vía neuronal de la negatividad. Tu cerebro se vuelve un experto en encontrar fallas, lo que te impide ver las cosas buenas que sí están pasando.

Ser un crítico constante no es una muestra de inteligencia, es un drenaje de energía. Esta actitud suele ser un mecanismo de defensa para no lidiar con nuestras propias inseguridades. Es mucho más fácil señalar el error ajeno que trabajar en el brillo propio.

3 pasos para desintoxicarte de la negatividad

Primero, tienes oportunidad de quejarte de algo, pero utiliza la regla de los 5 minutos. Si necesitas quejarte de algo, hazlo, pero ponte un temporizador. Una vez que suene, el tema se cierra y pasas a algo positivo.

El segundo paso es limpiar tu feed. Si seguir a ciertas cuentas solo te despierta ganas de criticar o te hace sentir mal, dales unfollow. Tu paz mental vale más que el chisme del día.

Y finalmente practica la curiosidad en lugar del juicio. La próxima vez que sientas el impulso de odiar algo, pregúntate: "¿Por qué me molesta tanto esto?". A veces la respuesta te dirá más sobre ti que sobre el otro.

Al final del día, la negatividad es contagiosa, pero la alegría también. Elegir dejar de ser un hater no significa que todo tenga que ser perfecto, sino que decides no regalarle tu energía a cosas que no construyen nada.

Con información de Well & Good

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