El tejocote, el tesoro dorado para tu salud

Aunque usualmente ubicamos esta fruta como ingrediente exclusivo en el ponche de diciembre, el tejocote es un fruto con una presencia extendida que comienza mucho antes de que llegue el frío. Este pequeño gigante, cuyo nombre proviene del náhuatl texócotl (fruta de piedra), es uno de los cultivos más resilientes y generosos del campo mexicano, especialmente en estados como Puebla, que lidera su producción.

Temporada: del verano al invierno

A diferencia de lo que muchos creen, el tejocote no aparece por arte de magia en diciembre.

  • La cosecha: comienza desde el mes de agosto y septiembre. Durante el otoño, es una pieza clave en las ofrendas del Día de Muertos, simbolizando la luz y la guía para las almas.

  • Disponibilidad: su punto máximo de maduración es entre noviembre y diciembre, pero gracias a su resistencia, se puede encontrar fresco hasta febrero.

  • Todo el año: gracias a su alto contenido de pectina, es ideal para conservas, mermeladas y "ate", lo que permite disfrutar de sus beneficios incluso en los meses de calor.

Un perfil nutricional de "superfood"

Al analizar el tejocote bajo la lupa, descubrimos una verdadera farmacia natural concentrada en su pequeña figura. Este fruto aporta complejo B, esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso y el metabolismo de la energía, junto con una potente carga de fenoles y flavonoides que actúan como antioxidantes para combatir el envejecimiento celular y el estrés oxidativo. Por si fuera poco, su notable riqueza en calcio y hierro fortalece la salud ósea y ayuda a prevenir la anemia, alcanzando concentraciones que superan incluso a las de muchas otras frutas tropicales tradicionales.

Versatilidad en la cocina y la salud

El tejocote posee una versatilidad extraordinaria que se manifiesta en diversas áreas de la gastronomía y la cultura mexicana. Una de sus aplicaciones más refinadas es la elaboración del ate de tejocote, una joya de la repostería tradicional que aprovecha la alta concentración de pectina natural del fruto para crear un dulce de textura firme y sabor intenso, logrando concentrar tanto su esencia agridulce como su valioso aporte de fibra.

Sin embargo, su riqueza trasciende la cocina para adentrarse en el ámbito de la salud; en la medicina tradicional, el uso del árbol es integral, pues tanto las hojas como las flores se utilizan en infusiones medicinales valoradas por su capacidad para regular la presión arterial y fortalecer el sistema cardiovascular.

Finalmente, esta herencia se extiende a las regiones serranas de Puebla y Tlaxcala, donde el carácter del fruto se transforma en exquisitos licores artesanales y almíbares. Estos destilados y conservas no solo permiten disfrutar del sabor del tejocote durante todo el año, sino que representan un pilar económico y cultural que demuestra que esta fruta es mucho más que un ingrediente estacional.

Un dato que pocos conocen es que el tejocote es la fuente principal de pectina para la industria alimentaria y cosmética. Esta fibra natural es lo que hace que las mermeladas espesen y que muchos productos de belleza tengan esa textura suave. Consumirlo de forma natural es la mejor manera de aprovechar esta fibra para mejorar nuestra salud digestiva y controlar el colesterol.

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