¿Son los suplementos de proteína una buena opción para ti?

En la búsqueda de una vida más saludable o un cuerpo más fuerte, la bebida de proteína en polvo se ha convertido, para muchos, en algo indispensable. Lo vemos en el gimnasio, en la oficina y en las redes sociales como la "solución rápida" para ganar músculo o incluso perder peso. Pero, ¿realmente nuestro cuerpo los necesita?

Expertos han puesto el foco en una realidad que a veces olvidamos: la proteína en polvo es un suplemento, no un sustituto. Y aunque son prácticos, no siempre son la "mejor" opción para nuestra salud integral.

¿Necesitas la proteína en polvo?

El cuerpo humano es una máquina eficiente que prefiere la comida real. Cuando consumes proteína a través de alimentos enteros como huevos, legumbres o pescado, obtienes aminoácidos, pero también fibra, vitaminas, minerales y grasas saludables que trabajan en sinergia.

La mayoría de los adultos sanos pueden cubrir sus requerimientos diarios que oscilan entre los 0.8 g y 1.2 g de proteína por kilo de peso simplemente con una dieta equilibrada. Entonces, ¿por qué recurrimos tanto al polvo? Por la rapidez. Sin embargo, esta conveniencia tiene un costo digestivo.

No todas las proteínas en polvo son iguales. Al elegir una, es necesario ver más allá de la etiqueta. Las proteínas en polvo suelen tener muchos más ingredientes ocultos como edulcorantes artificiales, gomas para dar textura y conservadores que pueden inflamar el sistema digestivo o alterar la microbiota.

Otro problema es que, al consumirla como un líquido, el cerebro no registra la saciedad de la misma forma que cuando masticamos. Esto puede llevarnos a consumir calorías extra sin sentirnos realmente satisfechos.

Importante también es considerar que, a diferencia de un filete de pollo o un plato de lentejas, los suplementos pueden contener trazas de metales pesados o rellenos que no aportan valor nutricional.

¿Cuándo sí son las proteínas en polvo un aliado?

Los suplementos de proteína tienen un lugar legítimo en la nutrición bajo ciertas condiciones:

  1. Adultos mayores: Para combatir la sarcopenia (pérdida de masa muscular) cuando el apetito disminuye.

  2. Atletas de alto rendimiento: Quienes tienen requerimientos tan altos que sería físicamente difícil cubrirlos solo con comida sólida.

  3. Dietas restrictivas: Como apoyo en planes veganos o vegetarianos mal equilibrados donde la ingesta de aminoácidos esenciales es baja.

Recuerda que existen opciones naturales que puedes preparar en casa. Ingredientes como el kéfir, las semillas de chía, el amaranto o la crema de cacahuate natural pueden ofrecerte una dosis proteica potente, con el beneficio extra de la fibra y sin químicos añadidos.

La clave está en el equilibrio. No se trata de satanizar el suplemento, sino de usarlo como lo que es: un apoyo opcional. Si tu objetivo es la salud a largo plazo, recuerda que tu metabolismo siempre agradecerá más un alimento que viene de la tierra que uno que viene de una fábrica.

Con información de Time

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