Agradecer y dar gracias no son lo mismo, descubre como cambia tu energía
En el camino del bienestar, la palabra "gracias" es nuestra compañera constante. Sin embargo, existe una diferencia sutil pero poderosa entre sentirse agradecido (grateful) y ser agradecido (thankful). Aunque las usamos como sinónimos, entender su distinción puede transformar tu práctica de gratitud en algo mucho más profundo. Estas dos palabras habitan en diferentes lugares de nuestro ser.
Dar las gracias (being thankful), el gesto del momento
Ser "thankful" es, a menudo, una respuesta automática y social. Es lo que sentimos cuando alguien nos sostiene la puerta, nos hace un cumplido o nos entrega un café. Lo hacemos hacia algo o alguien fuera de nosotros, es decir, es externo. Es también transaccional, pues sucede en respuesta a un beneficio recibido.
Es una norma de cortesía maravillosa, pero suele ser efímera; una vez que pasa el momento, la sensación se desvanece.
Sentir gratitud (being grateful), un estado del ser
La gratitud (gratitude) es una emoción que nace desde adentro y no siempre necesita un estímulo externo inmediato. Es una forma de ver el mundo, incluso cuando las cosas no salen como planeamos.
Esta por el contrario, es una emoción interna. Es una apreciación profunda por la vida misma, por estar vivos, por el aire que respiramos o por una lección aprendida tras un reto. También es duradero, pues no depende de que alguien haga algo por ti; es una elección consciente de enfocarte en la abundancia en lugar de la carencia.
¿Por qué importa la diferencia? Cuando solo somos "agradecidos" (thankful), nuestra felicidad depende de factores externos. Pero cuando cultivamos la gratitud (grateful), creamos un refugio interno de paz. La ciencia ha demostrado que practicar la gratitud profunda reduce el estrés y mejora la calidad del sueño, porque entrena al cerebro para encontrar belleza en lo cotidiano.
Cómo pasar de la cortesía a la conexión
1. Haz una pausa: la próxima vez que digas "gracias", detente un segundo y siente el efecto de esa palabra en tu cuerpo.
2. Cambia el enfoque: en lugar de agradecer solo por las cosas que tienes, intenta agradecer por lo que eres y por las conexiones que te nutren.
3. Tu diario de gratitud: no anotes solo "gracias por la comida"; prueba con "estoy agradecido por el momento de calma y nutrición que este alimento me regala hoy".
Al final, dar las gracias es un acto de educación, pero vivir en gratitud es un acto de armonía.
Con información de Well & Good

