¿Cómo evitar que tantas malas noticias te estresen?
Cada día, los medios comparten cientos de noticias, pero en ese mar de información, parecen destacar los sucesos trágicos y violentos. A veces, incluso puedes tener la impresión de que no hay noticias buenas en el mundo y que todo va de mal en peor.
Este bombardeo de hechos negativos te puede ocasionar estrés, ansiedad, angustia, impotencia por no poder hacer algo al respecto, e incluso miedo, cuando se trata de hechos violentos o delictivos que afectan al lugar en el que vives o a las zonas cercanas.
Aunque siempre han existido malas noticias, la era digital hace que la información sobre los hechos trágicos te llegue prácticamente al instante, sin importar si ocurren en tu ciudad o del otro lado del mundo. Y la sensación de que solamente pasan cosas malas se debe precisamente a que te enteras de lo que sucede en todos lados, todo el tiempo.
Se calcula que tres de cada cuatro personas miran su celular antes de irse a la cama y es lo primero que revisan cuando despiertan, así que, lo más probable es que terminen e inicien su día con la noticia de algún hecho terrible, o de varios, en el peor de los casos.
Al ver este tipo de información, las personas se sienten tristes y abrumadas, ante situaciones que les preocupan e indignan, pero en las que no tienen la posibilidad de ayudar.
El impacto emocional de las malas noticias
El cerebro humano está diseñado para detectar peligros. Cuando consumimos noticias negativas de manera constante, el sistema nervioso puede activarse como si la amenaza fuera inmediata y personal. Esto puede provocar aumento de ansiedad, irritabilidad, sensación de desesperanza, dificultad para concentrarte y alteraciones en el sueño.
Aunque la mayoría de los eventos no estén ocurriendo en tu entorno directo, el cuerpo puede reaccionar como si sí lo estuvieran.
El efecto que tienen las malas noticias varía en cada persona, pero entre los más comunes destacan la insensibilización, es decir, que de tantas cosas malas que ves, llega el punto en el que se vuelven lo normal y ya no sientes nada al ver una más; y por otro lado está la creciente sensación de vulnerabilidad e impotencia, al pensar que podría pasarte a ti, o la frustración al no poder hacer algo para cambiar esas situaciones.
Por otro lado, no solo importa qué noticias consumes, sino cuánto tiempo pasas expuesto a ellas. La repetición constante de información negativa amplifica su impacto emocional. El fenómeno conocido como “doomscrolling” —desplazarte sin pausa por el feed de las diferentes redes sociales— puede generar una sensación de saturación mental difícil de regular.
¿Cómo aminorar el efecto negativo de las malas noticias?
Estar informados es importante, pero la exposición continua a malas noticias puede generar ansiedad, miedo e incluso una sensación permanente de amenaza. Aprender a relacionarte de forma saludable con la información es una forma de autocuidado emocional.
El primer consejo para esto es el más obvio: deja de revisar Internet y tus redes sociales todo el tiempo, evita mirar tu celular antes de ir a dormir y en cuanto te levantas. Así, tu exposición a este tipo de información será menor.
Y, si bien es cierto que no se puede tapar el sol con un dedo y que el dejar de ver estas noticias no hará que los hechos que relatan dejen de suceder, sí evitarás que te afecte algo que no está en tus manos solucionar.
Mejor enfócate en lo que sí puedes hacer y en lo que está a tu alcance cambiar. Haz lo necesario para que la parte del mundo que está a tu alrededor sea un lugar mejor para ti y para todos.
¿Cómo puedes hacerlo? Para empezar, actúa siempre con base en el respeto, tanto a ti mismo como a los demás y al entorno. Sé empático y, en lugar de juzgar y criticar, busca la manera de comprender a los demás y de ayudar a quien te sea posible.
Si tienes hijos, edúcalos e inculca en ellos ese respeto, enséñales sobre la importancia de los valores y predica con el ejemplo. Si ellos ven en ti a una persona valiosa, también se convertirán en personas valiosas, pues eso es justo lo que necesita el mundo actual.
Si al ver noticias malas te embarga la sensación de impotencia por no poder hacer algo al respecto, busca una situación cercana en la que sí puedas ayudar.
Puedes volverte voluntario y sumarte a las causas que apoyan a las personas de escasos recursos, a los enfermos o discapacitados, a damnificados por desastres naturales, a niños huérfanos o ancianos que se han quedado sin familia.
También podrías ayudar a un albergue de animales o, mejor aún, adoptar a uno que esté en la calle, o unirte a grupos que promueven actividades ecológicas. Elige la causa que más te mueva y aporta tu tiempo, conocimientos o recursos para apoyarla. Descubrirás que la sensación de llevar felicidad a la vida de otros es inigualable y de lo más gratificante.
Finalmente, busca las buenas noticias. Aunque a veces parezca que no, por todo el mundo hay muchas personas nobles y buenas que realizan desde el acto más pequeño hasta el proyecto más grande para hacer de éste un mundo mejor.
Al enterarte de estas noticias, el efecto será el contrario al que te generan las malas, pues te llenarán de esperanza, empatía, solidaridad, alegría y hasta te darán ganas de salir y hacer algo similar.

