Té de romero, un aliado para tu bienestar intestinal

Hace unos días, platicando con un buen amigo sobre esa incómoda sensación de pesadez e hinchazón que a veces nos queda después de una comida abundante (o simplemente por el estrés del día), me compartió un consejo de los que parecen "de abuela", pero con una convicción moderna: "tienes que probar el té de romero; es santo remedio para desinflamar".

Confieso que, aunque soy amante de las infusiones, mi curiosidad me llevó más allá de la simple recomendación. ¿Qué tiene esta planta mediterránea que ha sobrevivido en el botiquín popular por siglos? ¿Es solo tradición o hay ciencia real detrás de ese aroma penetrante?

Un viaje por la historia

Romero (Rosmarinus officinalis) significa en latín "rocío del mar", y para los antiguos griegos y romanos, era una planta sagrada. Los estudiantes griegos solían ponerse ramitas de romero en el cabello mientras estudiaban para mejorar la memoria, una creencia que hoy la ciencia empieza a validar.

En la Edad Media, se utilizaba no solo como condimento, sino como un potente protector contra enfermedades. Se quemaba en los hospitales para purificar el aire y se consideraba un símbolo de fidelidad y vitalidad. Pero más allá del misticismo, su verdadero poder reside en su composición química.

La ciencia en la infusión, ¿por qué desinflama?

Lo que mi amigo llamó "magia", la ciencia lo llama compuestos bioactivos. El romero es una mina de oro de fitoquímicos, siendo los más importantes el ácido rosmarínico, el ácido carnósico y el carnosol.

1. Potente antinflamatorio y antioxidante

El ácido rosmarínico es conocido por inhibir las vías de la inflamación en el cuerpo. Estudios publicados en revistas como Journal of Medicinal Food sugieren que estos compuestos ayudan a reducir la producción de moléculas proinflamatorias, lo que explica por qué esa taza de té ayuda a que nos sintamos "menos hinchados" casi de inmediato.

2. El aliado digestivo

El romero actúa como un carminativo, lo que en medicina significa que facilita la eliminación de gases en el tubo digestivo y relaja los músculos lisos del intestino. Esto reduce los espasmos y esa distensión abdominal que tanto nos molesta después de comer.

3. Soporte a la microbiota

Investigaciones recientes indican que los polifenoles del romero pueden actuar como moduladores de la microbiota intestinal, favoreciendo el crecimiento de bacterias 'buenas' que mantienen nuestra digestión en orden. De hecho, esta sinergia entre lo que bebemos y lo que comemos es clave; así como el romero protege el entorno intestinal, existen otros aliados básicos como el yoghurt que son fundamentales para una salud intestinal completa.

¿Cómo prepararlo para obtener sus beneficios?

Para extraer sus aceites esenciales y ácidos fenólicos, la preparación ideal es la infusión:

  1. Hierve una taza de agua.

  2. Agrega una cucharadita de hojas de romero frescas o secas (evita hervir la planta directamente para no amargar el sabor y no degradar ciertos compuestos).

  3. Tapa la taza y deja reposar por 5 a 8 minutos. Esto es clave: al taparla, evitas que los aceites esenciales se escapen con el vapor.

  4. Cuela y disfruta, preferiblemente sin azúcar.

Aunque es natural, el romero es potente. Las citas médicas sugieren precaución en ciertos casos. Durante em embarazo grandes cantidades de romero pueden tener efectos emenagogos (estimular el flujo sanguíneo). También hay que ser precavidos con los medicamentos anticoagulantes o para la presión arterial. Consulta a tu médico, ya que el romero puede potenciar los efectos de ciertos medicamentos.

El té de romero es un puente entre la sabiduría ancestral y la farmacología moderna. Es, en esencia, una forma sencilla, deliciosa y respaldada por la ciencia de cuidar nuestro segundo cerebro: el intestino.

Anterior
Anterior

Respira con intención: técnicas de pranayama para la ansiedad cotidiana

Siguiente
Siguiente

Kinam, Yoga y Tai Chi: Legado de bienestar ancestral para la era moderna