Pensamientos intrusivos, qué son y por qué no definen quién eres

A todos nos ha pasado: estás en una reunión importante y de pronto cruza por tu mente una idea absurda o inapropiada. O quizás, mientras sostienes un cuchillo para picar verdura, te asalta una imagen mental violenta que te horroriza.

Ese "invitado no deseado" se llama pensamiento intrusivo. Para muchos, estas ideas generan una angustia profunda y la duda aterradora: "¿Soy una mala persona por pensar esto?". La ciencia tiene una respuesta clara y liberadora: No.

¿Qué son exactamente los pensamientos intrusivos y por qué ocurren? De acuerdo con expertos, son ráfagas mentales involuntarias, a menudo extrañas o perturbadoras, que no reflejan nuestros deseos reales ni nuestra personalidad.

La psicología explica que el cerebro produce miles de pensamientos al día de forma aleatoria. A veces, el sistema de "filtrado" comete un error y permite que una idea extraña llegue a la consciencia. El problema no es el pensamiento en sí, sino la importancia que le damos.

La trampa del "no pienses en un elefante rosa"

El error más común es intentar suprimir el pensamiento. Según la investigación psicológica, mientras más intentamos empujar una idea fuera de nuestra mente, más fuerza cobra. Esto se conoce como el efecto rebote.

Cuando nos horrorizamos por un pensamiento intrusivo, el cerebro lo etiqueta como "peligroso" y, en un intento de protegernos, nos mantiene alerta recordándonos esa misma idea una y otra vez.

Los podemos manejar, no te preocupes. La salud mental comienza con la comprensión, por ello la mejor estrategia es la aceptación. Aquí te compartimos cómo desarmar estos pensamientos:

  • Etiquétalos: En lugar de entrar en pánico, di para tus adentros: "este es un pensamiento intrusivo". Darle un nombre científico le quita su poder místico.

  • No busques significado: Entiende que el pensamiento no es una predicción, ni un deseo oculto, ni una señal de que estás perdiendo el juicio. Es solo "ruido" cerebral.

  • Déjalos pasar: Imagina que tus pensamientos son nubes o autos pasando por una avenida. Míralos llegar, pero no te subas al auto. No intentes analizarlos ni discutir con ellos.

  • Practica el mindfulness: La meditación ayuda a entrenar al cerebro para observar los pensamientos sin juzgarlos, permitiendo que se disuelvan por sí solos.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Aunque la mayoría de las personas experimentan pensamientos intrusivos, si estos se vuelven constantes, consumen mucho tiempo de tu día o te llevan a realizar rituales para "cancelarlos" (como lavarte las manos o repetir frases), podrían ser un síntoma de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) o ansiedad generalizada. En estos casos, la terapia cognitivo-conductual es una herramienta sumamente efectiva.

Recuerda: Tu mente es un escenario por el que pasan muchos actores; tú no eres el actor que grita desde el fondo, tú eres el director que decide a qué personaje le da el papel principal.

Con información de Time

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