¿Otra tacita de café? La ciencia explica los beneficios y precauciones de tomar mucho café

Para millones de personas en todo el mundo, el día no comienza realmente hasta dar el primer sorbo de café. Sin embargo, durante años, ese ritual matutino, y las subsecuentes tazas para sobrellevar la jornada, ha estado acompañado de una ligera sensación de culpa o de la clásica advertencia médica de "bájale a la cafeína".

La buena noticia es que las reglas del juego ya cambiaron.Una declaración científica de la American Heart Association (AHA), respaldada por análisis de especialistas de instituciones como la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, trae un respiro para los amantes de esta bebida. Consumir hasta cinco tazas de café al día (lo que equivale a un límite de 400 miligramos de cafeína) es seguro para la mayoría de los adultos sanos, además podría estar asociado con beneficios para la salud.

¿Por qué el café puede ser un aliado?

Una rica y humeante taza de café es un estimulante para despertar por las mañanas, además es una fuente rica de compuestos bioactivos. Los expertos señalan que el café contiene altas cantidades de polifenoles y ácido clorogénico, sustancias con propiedades antioxidantes que ayudan a reducir el estrés oxidativo y la inflamación crónica en el cuerpo.

De acuerdo con los datos analizados a lo largo de décadas por investigadores de Harvard, un consumo moderado y constante se ha vinculado con una menor incidencia de ciertos padecimientos a largo plazo, como la diabetes tipo 2, los accidentes cerebrovasculares y las cardiopatías.

La taza perfecta

Los especialistas insisten en que los beneficios del café dependen de cómo lo consumas y de qué tipo de bebida estemos hablando. Una cosa es una taza de café filtrado tradicional y otra muy distinta es un latte saturado de jarabes azucarados y crema batida. El exceso de azúcar y grasas diluye por completo los beneficios cardiovasculares de la bebida.

El método de preparación también cuenta. Los métodos filtrados (como el goteo con filtro de papel o el café soluble) suelen ser preferibles frente a opciones sin filtrar (como el café de émbolo o algunos espressos) para cuidar los niveles de colesterol en la sangre.

Sobre el consumo de café junto a bebidas energéticas, los especialistas hacen una tajante separación entre ambas. Las bebidas energéticas, además de concentrar dosis masivas de cafeína, suelen incluir altos niveles de azúcar añadido y otros estimulantes que sí representan un riesgo real para la salud cardiovascular.

Si ya disfrutas de tu café diario, la ciencia actual ofrece un panorama sumamente tranquilizador: no tienes que eliminarlo de tu rutina. Como ocurre con cualquier hábito, la clave está en la moderación, en escuchar a tu propio cuerpo evitando que la cafeína interfiera con tu descanso o te genere ansiedad. Además, es importante valorar ese momento de pausa que nos regala cada taza.

Con información de The American Heart Association y la Harvard T.H. Chan School of Public Health.

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