El color del pelaje gatuno, ¿dicta su personalidad?

Amarillos, negros, naranjas, blancos, grises… ¡la gama de colores gatuna es hermosa y diversa! Además, se cree que los tonos que lo cubren determinan su forma de ser. Casi cualquiera que conviva con felinos asocia a los naranjas con la audacia, a los carey (los 'marmoleados') con un carácter fuerte y a los negros con el misterio o la timidez.

Aunque durante mucho tiempo esto se consideró una simple proyección humana o un sesgo de percepción, investigaciones recientes en el campo de la antrozoología y la genética veterinaria sugieren que podría existir una base biológica real que vincula los pigmentos del pelaje gatuno con ciertas respuestas conductuales.

Su color… ¿su personalidad?

Uno de los estudios llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de la Universidad Estatal de California en East Bay, analizó las percepciones de más de mil cuidadores de gatos. Los resultados revelaron que las personas tienden a asignar rasgos de personalidad muy específicos según el color, por ejemplo, los gatos naranjas fueron calificados consistentemente como los más amigables y afectuosos, mientras que los gatos de tres colores (calicó y carey) fueron percibidos como más distantes, intolerantes y propensos a la agresividad.

Los científicos detrás del estudio señalaron que, si bien gran parte de esto se debe a prejuicios culturales heredados, la persistencia de estas descripciones invita a mirar más de cerca la genética detrás de los patrones de color.

El vínculo biológico cobra fuerza cuando se analiza la genética molecular, específicamente en el caso de las gatas calicó y carey. El gen que determina el color naranja o negro en los felinos se encuentra exclusivamente en el cromosoma X. Debido a que las hembras poseen dos cromosomas X, aquellas que heredan un alelo naranja de un progenitor y un alelo negro del otro experimentan un proceso llamado inactivación del cromosoma X, lo que da como resultado el característico pelaje tricolor.

Algunos genetistas sugieren que los mismos mecanismos cromosómicos que regulan estas complejas combinaciones de pigmentos también podrían estar vinculados con el desarrollo del sistema nervioso y la producción de hormonas que dictan el temperamento, lo que explicaría por qué muchas de estas hembras suelen mostrar un carácter más asertivo y territorial.

Por otro lado, una investigación complementaria publicada en el Journal of Applied Animal Welfare Science examinó los comportamientos de agresión reportados en clínicas veterinarias y hogares durante las interacciones cotidianas. El estudio confirmó que las gatas calicó, carey y los gatos con patrones bicolores (como los felinos blancos con gris o blanco con negro) mostraban una mayor frecuencia de conductas defensivas o de rechazo al ser manipulados en comparación con los gatos de un solo color sólido. En el extremo opuesto, los gatos completamente blancos, negros o grises suelen ser reportados como animales más tranquilos y predecibles en sus respuestas ambientales.

Sin embargo, la comunidad científica es enfática al recordar que el color del pelaje es apenas una pieza de un rompecabezas mucho más complejo. Los expertos en comportamiento animal de instituciones como la Universidad de Lincoln recuerdan que la personalidad de un felino es el resultado de la interacción entre su genética, las experiencias vividas durante su ventana de socialización temprana (entre las dos y las siete semanas de vida) y el entorno actual en el que se desarrolla.

Así, aunque la ciencia continúe descifrando los hilos genéticos que conectan la melamina con el temperamento, el ambiente de paz, los estímulos y el respeto que se le brinde en casa seguirán siendo los verdaderos arquitectos del comportamiento de cualquier gato.


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