¿Cuál es la diferencia entre enamoramiento y amor, según la psicología?

El amor y el enamoramiento son temas de los que se suele hablar mucho, que han ocupado el tiempo de filósofos, psicólogos y escritores, y que suelen ser recurrentes en las charlas entre amigos. Son además dos términos que pueden confundirse y parecer sinónimos, pero no lo son.

Muchas veces usamos los conceptos de enamoramiento y amor como si fueran sinónimos. Sin embargo, aunque están relacionados, no describen la misma experiencia. El enamoramiento suele ser intenso, inmediato y emocionalmente vertiginoso; el amor, en cambio, es más profundo, estable y consciente. Comprender la diferencia puede ayudarnos a vivir nuestras relaciones con mayor claridad y menos expectativas irreales.

Enamoramiento: intensidad y proyección

En la psicología, el enamoramiento se entiende como un estado de felicidad instantánea, pasional, desbordante, incontenible e irracional que te conecta con una sensación de profunda plenitud. El enamoramiento suele aparecer en las primeras etapas de una relación y se caracteriza por la idealización de la otra persona, emoción intensa y euforia, fuerte atracción física y emocional, así como deseo de cercanía constante.

En este estado, el cerebro libera dopamina, oxitocina y otras sustancias asociadas con el placer y la recompensa. Esto explica la sensación de energía elevada y foco casi exclusivo en la persona amada. Sin embargo, el enamoramiento también implica proyección: vemos en el otro aquello que deseamos ver, más que a la persona completa con sus luces y sombras.

No en vano, Freud decía que es un estado psicótico de la personalidad, porque no hay nada más parecido a un loco que un enamorado. Una persona enamorada no es capaz de ver la realidad objetivamente cuando se trata de su ser amado, sino que lo idealiza. No ve al otro en su totalidad, sino que el otro es una pantalla donde proyecta sus aspectos idealizados.

Amor: conciencia y elección

¿Y qué hay del amor? La perspectiva psicológica nos explica que el enamoramiento es un estado insostenible en el tiempo, por lo que tarde o temprano termina y puede durar horas, días, meses o algunos años. Y si la relación logra continuar al superar esa etapa, es cuando surge el amor.

El amor se da cuando te vuelves capaz de ver a tu pareja como es realmente, cuando comienzas a notar detalles que no te gustan y te encuentras con pequeñas desilusiones que dan paso a una aceptación o definitivamente a un adiós.

Amor es aceptar a la pareja con defectos y virtudes, y a partir de ese momento, empezar a construir una relación con vínculos fuertes que reemplaza el enamoramiento, aunque también se puede amar y volver a enamorarse de la misma persona.

El amor se desarrolla con el tiempo. Surge cuando la idealización disminuye y aparece una comprensión más realista del otro. Sus características incluyen la aceptación de virtudes y defectos, un compromiso consciente, confianza y estabilidad, además de respeto mutuo y capacidad de resolver conflictos.

Mientras el enamoramiento puede ser impulsivo, el amor es una decisión sostenida. No depende únicamente de la emoción intensa, sino de la voluntad de cuidar y construir. Es el estado en el que eliges a tu pareja sin querer cambiarla y ambos buscan construir un camino juntos.

El amor puede ser más placentero que el enamoramiento, pero en lo que no puede competir nunca es en el nivel de intensidad. El enamoramiento siempre es más intenso. Al estar enamorado, lo que atrae son las coincidencias. En cambio, en el amor también aparecen las diferencias y el reto es aprender a aceptarlas.

Diferencias entre amor y enamoramiento

1. El amor es como una droga: El amor es como una droga, es totalmente cierto, y la principal responsable de esto es la dopamina, un neurotransmisor que en este estado aumenta y produce síntomas placenteros, excitantes y que tienen el poder de alejarte de la realidad. Pero ella no está sola, ya que también interviene la noradrenalina, que es la responsable de que enfoques tu atención en un objeto, más específicamente en tu ser amado.

2. Diferentes formas de amar: Si bien el amor y el enamoramiento no son iguales, tampoco todo es amor romántico. Existen, por ejemplo, el amor familiar, el de padres a hijos o el amor propio. Es decir, hay distintas maneras de amar.

3. El efecto del paso del tiempo: El enamoramiento puede aparecer al poco tiempo de conocer a la persona, porque intervienen las expectativas, la atracción física, el misterio, etc. El amor, en cambio, es una motivación que tarda en aparecer y tiene más que ver con el afecto, la comunicación y el compromiso para mantener el vínculo.

4. Imagen de perfección: Al ser más racional el amor, no crea esa imagen idílica de la otra persona. Mientras que el enamoramiento te hace sentir “drogado”, al pensar constantemente en la pareja, a quien se suele idealizar y tener en un pedestal.

5. Egoísmo vs intenciones genuinas: Debido a la profundidad de los sentimientos, el amor también suele producir intenciones más genuinas y profundas. Para entenderlo, hay que pensar en el amor entre madre e hijo.

6. El enamoramiento como fase del amor: El enamoramiento es una etapa en la que predominan la lujuria, la ilusión y el fuerte deseo de estar con la otra persona. La euforia y el estado de ánimo positivo son característicos. También lo son la obsesión, los pensamientos fantasiosos y el miedo al rechazo.

La diferencia entre enamoramiento y amor radica en el paso del impulso a la conciencia. El primero enciende la chispa; el segundo mantiene el fuego. Comprender esta distinción permite vivir las relaciones con expectativas más realistas y valorar que el amor verdadero no siempre es explosivo, pero sí constante. Y en esa constancia, muchas veces, se encuentra la verdadera profundidad del vínculo.

Y tú, ¿has amado realmente o te has quedado en la etapa del enamoramiento en tus relaciones?

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