¿Seco o húmedo? La manera correcta de cepillar tu cabello

A veces pensamos que el cepillado es solo un paso para vernos bien, pero para los dermatólogos, es una de las maniobras más arriesgadas para la salud de la fibra capilar. Si alguna vez te has preguntado por qué se te cae tanto el pelo al salir de la ducha, la respuesta podría estar en tu cepillo.

El pelo mojado, el estado más frágil

Según la Academia Americana de Dermatología (AAD), el cabello es mucho más vulnerable cuando está saturado de agua. Cuando el pelo está mojado, sus enlaces de hidrógeno se rompen temporalmente, lo que lo vuelve más elástico. Al cepillarlo, lo estiramos más de lo que puede soportar y, al llegar a su límite, se rompe. En ese momento ocurre un fenómeno llamado tricomalacia.

También es importante que sepas que el agua levanta ligeramente las escamas de la cutícula, dejando el núcleo del pelo expuesto a la fricción del cepillo. La recomendación de los expertos es evitar el cepillo tradicional en el pelo empapado. Si necesitas desenredar, usa un peine de dientes anchos y hazlo con mucha suavidad, preferiblemente mientras todavía tienes puesto el acondicionador para generar deslizamiento.

Los beneficios del cepillado en seco

Contario a lo que se cree, el cepillado en seco es un tratamiento de salud general. De esta manera ayudas a eliminar células muertas y residuos de productos que obstruyen el folículo. El cepillo también ayuda a distribuir los aceites naturales desde la raíz hasta la punta. El sebo, nuestro protector natural, aporta brillo y nutrición sin necesidad de químicos.

El cepillado en seco también favorece la circulación. Estimula el flujo sanguíneo en la zona, lo que favorece el crecimiento saludable.

¿Cómo hacerlo bien? Dermatólogos y especialistas capilares coinciden en que el cepillado de pelo debe hacerse de abajo hacia arriba. Comienza desenredando las puntas, sube gradualmente hacia los medios y termina con trazos largos desde la raíz.

Aquí es el momento oportuno para desmentir uno de los mitos más comunes, el del cepillado constante durante el día. El exceso de fricción también daña. Con dos veces al día es suficiente. Cuidar tu melena no es una tarea complicada, es incluso, mucho más sencillo de lo que nos han hecho creer.

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