¿Dormir en hamaca? Esto es lo que la ciencia dice sobre este delicioso hábito
Aunque dormir en hamaca suele ser un hábito en lugares más cálidos, podrías considerar instalar una en casa sin importar dónde te encuentres. Ese invento maravilloso es hoy objeto de estudio en laboratorios de sueño de todo el mundo. Pero, ¿realmente sirve para dormir diario o solo para la siesta?
El veredicto científico: el balanceo y el cerebro
Un estudio publicado en la revista Current Biology por investigadores de la Universidad de Ginebra confirmó lo que nuestros abuelos ya sabían: el movimiento oscilante ayuda a conciliar el sueño más rápido.
El balanceo suave, de baja frecuencia, ayuda a sincronizar las ondas cerebrales, acelerando la transición al sueño profundo. Se observó que este movimiento refuerza los husos del sueño, lo que ayuda a consolidar la memoria y el aprendizaje.
¿Siesta o descanso nocturno?
Para un descanso de 45 a 90 minutos, la hamaca es imbatible. El balanceo induce un estado de relajación que una superficie estática no logra tan rápido. También es posible cambiar por completo tu colchón por una hamaca, es posible y, para millones de personas en el mundo (especialmente en el sureste mexicano), es la norma. Sin embargo, los médicos señalan que para hacerlo cada noche, la clave es la postura.
A diferencia de lo que se cree, una hamaca bien instalada no lastimará la espalda. De hecho no existen puntos de presión. Al no haber una superficie dura, el peso se distribuye uniformemente, aliviando la tensión en vértebras y coxis.
La posición "fetal" natural: Médicos ortopedistas sugieren que dormir con la cabeza ligeramente elevada (lo que ocurre naturalmente en la hamaca) puede ayudar a personas con reflujo gastroesofágico y mejorar la circulación en las piernas.
El error común es dormir en línea recta. La técnica correcta es dormir en diagonal, lo que permite que la espalda quede plana y la columna alineada.
¿Te animas? Aquí más beneficios de dormir en hamaca
En climas húmedos, la hamaca previene la acumulación de ácaros y sudor que ocurre en los colchones.
Al reducir la latencia del sueño, es decir, el tiempo que tardas en dormirte, es una gran herramienta terapéutica.

