¿Por qué las pilas usadas nunca deben ir al bote de basura?
A veces, las acciones más catastróficas para el planeta vienen en empaques pequeños. En la Ciudad de México, con la nueva obligatoriedad de separar residuos, ha surgido una duda urgente: ¿qué hacemos con las pilas que ya no sirven? Aunque parezca inofensivo echarlas a la bolsa de "no reciclables", la realidad es que estamos liberando una bomba de tiempo ambiental en nuestro propio subsuelo.
Para entender la magnitud del problema, solo hace falta mirar los números. Una sola pila alcalina convencional tiene el potencial de contaminar hasta 167 mil litros de agua (lo que tú beberías en 229 años). Pero el verdadero peligro está en las pequeñas: una pila de botón —esas que usamos en relojes o audífonos— puede contaminar 600 mil litros, suficiente para abastecer a una persona por ocho siglos.
La ecuación es algo de no creerse: una pila que nos dio energía por unas cuantas horas puede destruir recursos vitales para varias generaciones si termina en un tiradero o en el drenaje.
La solución está a la vuelta de la esquina
Afortunadamente, deshacerse de ellas correctamente en la CDMX es más sencillo de lo que parece gracias a programas como IMU Recicla. Desde hace casi dos décadas, esta iniciativa ha recolectado más de 1,400 toneladas de pilas, evitando que sus componentes tóxicos (como mercurio, plomo o cadmio) lleguen a nuestras barrancas o cuerpos de agua.
¿Cómo participar? Es un proceso de tres pasos:
Almacena: Guarda tus pilas usadas en un frasco de vidrio o plástico con tapa en un lugar seco.
Ubica: Encuentra uno de los más de 800 puntos de acopio distribuidos en la capital. Suelen estar en columnas de mobiliario urbano que seguramente ves todos los días al caminar.
Deposita: Llévalas periódicamente y asegúrate de que lleguen a plantas especializadas donde sus materiales son neutralizados y recuperados.
Un propósito de vida, no solo de año
Cuidar el planeta no siempre requiere de grandes inversiones; a veces solo requiere de un cambio de hábito. En este 2026, donde la normativa nos exige ser más responsables con nuestros desechos, llevar tus pilas a un contenedor de IMU Recicla es una de las declaraciones de amor más reales que puedes hacer por tu ciudad.

