5 tips para no tener problemas con ir al baño al viajar

Harmonía / 2018-03-13

Se acerca Semana Santa y posiblemente estés planeando salir de viaje algunos días, o quizá no por ese motivo específico, sino sólo planeando un viaje en general. Tal vez ya estás listo y confías en que todo saldrá bien; sin embargo, hay cosas que no son la maleta ni el hospedaje ni el itinerario y que no están bajo nuestro control… y una de ellas es el momento de ir al baño. No lo podemos negar: muchas veces, ir al baño mientras viajamos puede resultar un gran problema, ya sea porque estemos en constante movimiento por carreteras o senderos, porque las condiciones de la zona no nos permitan tener un baño cerca o habilitado, porque rechacemos la idea de buscar un lugar entre la hierba o detrás de un árbol, o porque aunque estemos en un cuarto de hotel 5 estrellas, simple y sencillamente algo pasa que nos bloqueamos y no podemos hacer “lo nuestro”.

 

Dentro de los trastornos que les pueden suceder a los viajeros, el estreñimiento es uno de los más comunes, y definitivamente pueden hacer tu travesía mucho menos placentera. Los motivos del estreñimiento pueden ser muy diversos, desde psicológicos hasta fisiológicos. Psicológicamente, es muy posible que el hecho de estar lejos de nuestro “baño conocido” nos ocasione un bloqueo donde el cuerpo se queda esperando la oportunidad para volver a sentirse cómodo. También es posible que seamos “quisquillosos” y no queramos probar alternativas al aire libre; estamos en nuestro pleno derecho de no querer intentarlo, pero una cosa sí podemos asegurarte: una vez que lo haces por primera vez, las siguientes veces son facilísimas.

 

Viajar también tiende a cambiar nuestros hábitos alimenticios, ya sea porque estamos lejos de una cocina, porque comemos constantemente cosas “para llevar” o porque los alimentos propios de la nueva región son distintos a lo que acostumbramos, y nuestro estómago lo resiente. También nuestro cuerpo entra en un modo de estrés sutil debido al estado de alerta natural que se tiene durante un viaje a zonas desconocidas, o por dormir pocas horas o estar sentado durante mucho tiempo (aviones, autobuses), y esto evidentemente afecta algunas funciones del sistema digestivo. Por último, aunque no lo notemos, nuestro reloj biológico ya tiene establecidos los momentos en que necesitamos ir al baño y cuando viajamos esta sincronía se desestabiliza, confundiendo a nuestro reloj y a las funciones que dependen de él.

 

Si te pasa que eres víctima del estrés del viajero, no te preocupes, aquí te damos cinco rápidas y sencillas recomendaciones para evitar este trastorno y que tu viaje sea incluso mejor de lo que esperas:

 

1) En la medida de lo posible, trata de no mover tu rutina fisiológica. Por ejemplo, si normalmente acostumbras ir al baño antes de mediodía, trata que durante todo tu viaje sea así, no pongas actividades antes de esa hora. Sabemos que puede ser complicado, pero si tienes un intestino “caprichoso”, lo mejor por tu bien y el bien de tu viaje es que te apegues a tu rutina.

 

2) Cuida lo que comes. Si viajas a algún sitio con otra cultura gastronómica, en la medida de lo posible no te despegues demasiado de tu dieta aunque te guste experimentar. Si tu estómago es sensible, no le des demasiadas sorpresas. También siempre sirve tener a la mano algún antiácido o digestivo por cualquier eventualidad.

 

3) Mantén tus ciclos de sueño. Es difícil durante un viaje vacacional, pero es muy importante tratar de mantener tus ritmos de sueño dentro de parámetros saludables, esto es, dormir al menos 6 horas y no estar desvelado constantemente. Cualquier desequilibrio en el descanso podría verse reflejado en tu momento sagrado “en el trono”.

 

4) Camina mucho. No importa si estás visitando una ciudad o (con mayor razón) alguna zona boscosa o rural, trata de caminar mucho. Además del ejercicio que esto significa, tu actividad estomacal e intestinal permanecerá estimulada al evitar el sedentarismo y tendrás menos probabilidades de alterar su funcionamiento.

 

5) Toma mucha agua y consume yoghurt y alimentos altos en fibra. La base de la buena salud estomacal radica aquí. El agua es de suma importancia, así que trata de tomar al menos 2 litros a lo largo de tus jornadas viajeras. Mantenerte hidratado es la clave. De igual modo, consumir productos lácteos fermentados, como el yoghurt, ayudará a tu digestión y a que posteriormente puedas desechar sin problemas todo lo que no necesitas. Lo mismo pasa con la fibra que te aportan las semillas y los cereales.

 

Y bueno, si nada de esto funciona, no te preocupes más, puedes usar un laxante que no requiera prescripción médica; pero por favor, sin abusar.

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