¡El estrés nos hace subir de peso!

Margot Miserechi / 2018-02-09

El estrés es una técnica de supervivencia integrada en el cuerpo, es un medio de protección. Cuando se dispara, el sistema nervioso simpático (SNS) manda la señal de ¡¡PELIGRO!!

 

La cosa es que tu cuerpo no sabe la diferencia entre la persecución de un oso o un examen final, tu trabajo o la pelea que tuviste con tu pareja. Es decir, el estrés es perfectamente saludable cuando hay una emergencia real (como una persecución de oso, o si estás a punto de chocar, o cualquier situación de peligro real), pero si el cuerpo está recibiendo constantemente señales de estrés, ello puede causarte problemas.

 

Cuando el cuerpo entra en modo de pánico, el SNS se activa para protegerse del estrés y el cerebro activa las glándulas suprarrenales que secretan hormonas como el cortisol, la hormona del estrés. Esta hormona acentúa el apetito, en especial por "alimentos calmantes" ricos en carbohidratos y en calorías.  

 

Durante el estrés, el cuerpo se carga de energía y combustible para prepararse ante el ataque o peligro que, según el sistema nervioso, está por recibir.

 

Después de la respuesta inicial de estrés, el cuerpo trata de volver a la homeostasis (estado estable), aunque si las reacciones de estrés son demasiado fuertes o se dispara con demasiada frecuencia, permanece en alerta máxima. Como resultado de esta tensión constante, el cuerpo se vuelve resistente y se acostumbra a coexistir con los factores de estrés continuo. Esta liberación prolongada de hormonas de estrés tiene efectos adversos, bajando las defensas de inmunidad y haciendo al cuerpo más susceptible a las enfermedades.

 

Por eso, cuando nos pasa algo muy triste o estamos en finales, o cortamos con alguien, o pasa algo en el trabajo, muchas veces nos da gripa, tenemos problemas digestivos o presentamos otras enfermedades.

 

Además nos causa problemas en el estado de ánimo, incluyendo ira y depresión, falta de energía y dificultad para dormir.

 

La falta de sueño causada por el estrés tiene una relación directa con el peso, por lo siguiente: las hormonas grelina y leptina contribuyen a la regulación del apetito. Cuando no se descansa lo suficiente, la concentración de grelina aumenta, lo que abre el apetito, mientras que la leptina, causante de la sensación de saciedad, decae. Por lo tanto, el cuerpo no entiende y no tiene claro su estado de saciedad, y pide comida.

 

Además, durante las fases de sueño profundo el cerebro segrega la hormona del crecimiento, que contribuye a convertir la grasa en glucógeno. Sin suficiente sueño profundo, la grasa se acumula y no la quemamos.

 

Así, no dormir nos causa más estrés y entramos en un círculo vicioso.

 

Cuando el cuerpo está estresado constantemente sin poder volver completamente al estado de descanso, sus recursos de emergencia se agotan y comienza a colapsar. Al final, esta etapa de agotamiento representa la incapacidad del organismo para hacer frente de manera continua a las altas exigencias. Después de todo, no es natural sentir constantemente que estás siendo perseguido por un oso.

 

Algunos tips para relajarte y que el estrés no afecte tu vida ni experimentes un aumento descontrolado de peso:

  • Enfócate en todo lo que te hace feliz, y agradécelo
  • Dile a tu cuerpo que estas tranquilo a través de la respiración (meditación o respiraciones profundas con ojos cerrados y manos en el abdomen)
  • Toma té de regaliz o manzanilla
  • Haz yoga, ejercicio
  • Ten orden y evita contratiempos que puedan estresar tu día
  • Ten rutinas agradables en tu día y en tu vida (por lo menos una actividad al día para ti)
  • Duerme bien
  • Elimina los alimentos procesados de tu dieta
  • Elimina a las personas tóxicas de tu vida
  • Ten pensamientos positivos
  • Corre/haz ejercicio/aumenta las actividades físicas

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