Un mudra para sincronizar tu interior con la energía del universo

Michelle Esparza / 2018-03-01

Los mudras son posiciones de los dedos de las manos que han sido utilizadas durante siglos para equilibrar los elementos del cuerpo y complementar diversas prácticas espirituales como la meditación o el yoga. Uno de los más especiales es el Dharmachakra mudra, un gesto muy conocido que aparece en numerosas representaciones tanto de Buda como de diferentes divinidades hindúes.

 

 

Su nombre (Dharmachakra) proviene del sánscrito, y significa “la rueda del dharma. Su origen se remonta a uno de los momentos más importantes en la historia de Buda, quien lo realizó frente a sus discípulos en el Parque de los Ciervos, durante el primer sermón en el que compartió la filosofía espiritual que hoy conocemos como budismo. Por esta razón, es comúnmente reconocido como símbolo de las enseñanzas de la rueda del dharma.

 

El Dharmachakra mudra tiene diferentes significados que aluden, de una forma u otra, a las lecciones más importantes del camino espiritual:

  • Representa la rueda de la doctrina, es decir, el corazón de las enseñanzas budistas y el camino a la iluminación.

  • Simboliza la unión del método o práctica de las enseñanzas, con la sabiduría o dogma.

  • Refleja el equilibrio entre nuestro mundo interno y nuestro entorno, sin el cual no podemos alcanzar la iluminación ni la felicidad.

  • Personifica la dualidad de la vida y la muerte. Las ruedas están unidas para recordarnos que nuestra existencia es un ciclo divino en constante transformación.

  • Representa el flujo de energía universal que está en continuo movimiento.

 

Además de la profundidad de su significado, practicar este mudra tiene grandes beneficios para la mente y el espíritu:

  • Equilibra la energía del interior con la del entorno a nivel físico y espiritual. 
  • Calma la mente y eleva la conciencia a otro nivel.
  • Mejora la concentración y ayuda a mantener una actitud positiva.
  • Conecta nuestro ser individual con el mundo espiritual.
  • Nos ayuda a aceptar el pasado para concentrarnos en el presente.

 

Ahora que ya sabes la importancia de este gesto, su significado y beneficios, seguro te gustaría empezar a practicarlo. Realizarlo es muy sencillo, siguiendo estos pasos:

 

 

  1. Coloca ambas manos a la altura del pecho.
  2. Coloca tu mano izquierda con la palma orientada hacia el corazón, señalando tu mundo interior, y une el dedo índice con el pulgar.
  3. Coloca tu mano derecha con la palma orientada hacia el exterior, señalando al mundo que te rodea, y une el dedo índice con el pulgar.
  4. Con el dedo medio de tu mano izquierda, toca la unión del pulgar y el índice de tu mano derecha, cerrando el círculo eterno de la vida y la perfección universal.

 

¿Qué esperas para empezar a practicarlo?

 

Con información de Yoga Journal y Yogapedia

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