¿Por qué es importante desahogarte y cómo hacerlo?

Harmonía / 2018-06-12

Por alguna razón, existe una regla no escrita que dice que las emociones negativas, como la tristeza, la frustración y el enojo, se deben reprimir, no expresarse ni externarse, porque pueden ser signo de debilidad y porque lo “cool” es estar siempre feliz.

 

Sin embargo, en realidad es todo lo contrario. Es importante reconocer y aceptar esas emociones para poder expresarlas, liberarlas y canalizarlas de modo que no te hagan daño ni que tu reacción ante ellas afecte a los demás.  

 

Para ello, es necesario el desahogo, que consiste en dejar salir lo que te hace sentir la emoción que experimentas, ya sea dolor, ira, miedo o frustración. Una vez que te desahogas y la emoción es liberada, tu mente puede ver las cosas con mayor claridad y puedes entender las verdaderas dimensiones de la situación que la generó.

 

No obstante, aunque el desahogo es bueno y necesario, es importante que lo canalices de forma positiva, para que las reacciones que provoque en ti no resulten contraproducentes ni te generen conflictos en el trabajo o con tus seres queridos. Es decir, no deberías romper lo que esté a tu alcance, ni lanzar golpes o proferir insultos.

 

Para que sepas cómo dirigir el desahogo emocional, aquí hay cuatro pasos a seguir con ejemplos de lo que deberías y no hacer, con base en un artículo de The New York Times.  

 

No envíes ese mensaje mientras la emoción te domina

La tristeza, el enojo y la frustración te pueden hacer decir cosas que en tu estado normal no dirías, o al menos no de la forma en que las piensas en ese momento. Así que, si ya redactaste un mensaje de texto, una publicación en redes sociales o un correo lleno de quejas, insultos o indirectas hacia la persona que según tú ocasionó que te sientas así, detente y piénsalo bien antes de enviarlo o publicarlo.

 

Es un hecho que escribir sobre lo que sientes te ayuda a comprender mejor tus emociones y a desahogarlas. Así que está perfecto que escribas sobre cómo te sientes, pero hazlo en una libreta, en un procesador de texto, o en un correo o mensaje que sea sólo para ti. No se lo envíes a nadie, pues podrías arrepentirte cuando se te pase la emoción.

 

Una alternativa para esto es crear una dirección de correo especial para mandar todo lo que escribas cuando te sientas mal. Además de servir como desahogo, te puede ayudar a conocer mejor tus emociones, a analizar los factores que las desencadenan y lo que te hacen sentir, para poder manejarlas mejor.

 

Habla del problema con alguien de confianza

Lo que mencionamos al inicio sobre la idea que se tiene de que las emociones negativas se deben reprimir, hace que las personas sientan que deben lidiar solas con ellas. Sin embargo, en esos momentos difíciles es cuando más se necesita del apoyo, comprensión y consejos de los seres queridos.

 

Por ello, te servirá como desahogo hablar de lo que te hizo sentir mal con alguien de tu total confianza. Pero elige bien a quién se lo cuentas. No te desahogues con la primera persona que cruce por tu camino, porque tu problema podría acabar convertido en un rumor o chisme. 

 

Habla con alguno de tus mejores amigos, con tus padres o hermanos, con esas personas que sabes que siempre están ahí para ti y de quienes puedes esperar la mayor lealtad. Y si no quieres que te den consejos u opiniones, hazles saber que simplemente necesitas ser escuchado para sacar esa emoción que te afecta.

 

Trata de no hacerlo en público

Aunque es sano desahogarse, no es recomendable hacerlo en público, y menos si te encuentras en tu lugar de trabajo. Así que busca la manera de salir hacia un lugar tranquilo donde puedas llorar todo lo que quieras e incluso enloquecer y gritar, sin mirones curiosos a tu alrededor.

 

Sé consciente de que el desahogo no va a cambiar las cosas

El desahogo es algo muy personal, que te ayuda a sentirte mejor y a mantener tu salud emocional, pero no va a cambiar la situación que te sacó de tus casillas. Si ésta fue ocasionada por una de las llamadas personas tóxicas, debes saber que su actitud también va a seguir igual.

 

Así que, una vez que te desahogas y puedes ver las cosas de manera más clara y objetiva, si la situación lo amerita, es momento de arreglar el problema que te hizo entristecer, enojar o sentir frustración. Recuerda enfrentar a los demás con seguridad y firmeza pero, al mismo tiempo, con respeto y empatía.

 

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¿De qué manera te desahogas?

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