La sonoterapia como medicina

Jaime Rubalcava / 2018-02-12

Se sabe que desde los tiempos de la Antigua Grecia numerosos filósofos, historiadores y científicos han escrito sobre el sonido como agente terapéutico. Hace más de 2 mil 500 años Pitágoras recomendó cantar y tocar un instrumento musical cada día para eliminar del organismo el miedo, las preocupaciones y la ira. En el siglo XIX comienzan a aparecer informes de experimentos controlados.

 

El más antiguo texto sobre música y medicina fue escrito por el médico Richard Browne y publicado en 1729.

 

Efectos fisiológicos de la sonoterapia

El sonido puede influir sobre el ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones estomacales y los niveles hormonales. Los ritmos cardíacos se aceleran o se vuelven más lentos, de forma tal que se sincronizan con los ritmos musicales. También pueden alterar los ritmos eléctricos de nuestro cerebro. El sonido se utiliza para ayudar con una amplia variedad de problemas médicos, que van desde la enfermedad de Alzheimer hasta el dolor de muelas. Los doctores en medicina conocen acerca del poder del sonido. Los investigadores han encontrado evidencia de la habilidad del sonido para disminuir el dolor, mejorar la memoria y reducir el estrés.

 

Podemos dar dos interpretaciones, ambas correctas sobre el poder sanador del sonido. La primera sostiene que el sonido tiene efectos positivos sobre el sistema nervioso. Esta interpretación se origina en un estudio de la Universidad de California, que demostró que los niños que se exponen al sonido o música de Mozart antes de una prueba de inteligencia demuestran un mejoramiento en la puntuación al ser comparados con un grupo control. Los investigadores concluyeron que la música de Mozart, que es básicamente una serie de variaciones complejas y brillantes sobre temas sencillos, activa unas vías neurológicas. Aunque este efecto es pasajero, algunos investigadores lo interpretan en el sentido de que cierto tipo de música logra cambios favorables en el cerebro de las personas que la escuchan. Hay investigadores que sospechan que la música, cuando se introduce a edades sumamente tempranas, puede tener efectos favorables permanentes sobre el sistema nervioso.

 

La atención consciente del sonido puede tener efectos favorables sobre la percepción del dolor. El dolor se agrava mientras más pensamos en el mismo, por lo que poner la fuerza de nuestra atención en el sonido desvía nuestra atención del dolor, haciendo que disminuya. Sin embargo, según muchos estudiosos del tema, esto no es todo. Aparentemente también tiene la capacidad de evocar sentimientos y estados de ánimo que pueden ser de gran ayuda para controlar no sólo el dolor, sino también el temor y la ansiedad que le acompañan y que exacerban la percepción del mismo. El sonido impedirá que el pensamiento acerca de cualquier cosa no sea completamente cierto. Existe una explicación neurológica de los efectos del sonido, que es un modificador universal de los estados de ánimo. Desde el momento en que la civilización desarrolló cualquier forma de idioma musical, ha utilizado la música como un método para tranquilizar. El uso de sonidos suavizantes parece ser tan necesario para nuestro organismo como cualquier vitamina.

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