Beer yoga: ¿ejercicio y alcohol?

Paulina Sánchez / 2017-07-07

La capital del Oktoberfest lleva su pasión por la cerveza un paso más allá con la creación de una disciplina que devuelve la serenidad a la mente y llena de alegría el cuerpo: el beer yoga.

 

En Alemania hay cervezas para todos los gustos. Las hay claras, oscuras, fuertes, suaves, amargas e incluso dulzonas. En cuanto a tipos de cerveza, los alemanes se han mostrado como genios creadores de variedades exclusivas de cada ciudad o incluso de cada taberna. Para comprobarlo, hay que viajar a Pilsen para probar una pilsner, a Düsseldorf para beber una Altbier, a Munich para disfrutar el sabor afrutado de una Weizenbier o a la bellísima ciudad de Colonia para conocer la Kölsch con su predominante sabor a lúpulo.

 

Por supuesto, se suma al placer de degustar una gran oferta de marcas y sabores el hecho de que la cerveza, en porciones moderadas, aporta beneficios comprobados para la salud:

– Alto contenido de vitaminas B (en especial, ácido fólico), que mejora la respuesta inmune para prevenir enfermedades infecciosas.

– Propiedades antioxidantes que ayudan a prevenir el Alzheimer.

 

Pero este combo de placer para el paladar y ventajas para la salud suma ahora una nueva aportación de los alemanes al concepto de bienestar: el beer yoga.

 

Parece broma, pero no lo es, o al menos eso señala la fundadora de esta técnica, Jhula. Cuando se le ocurrió la idea de crear el beer yoga, tenía en mente el propósito de invitar a más personas a involucrarse en el mundo de la meditación sin que por ello tuvieran que abandonar un gusto tan arraigado como lo es beber cerveza. Esto lo dijo, claro, pensando en las diversas ciudades de Alemania y, particularmente, en Berlín. Su conclusión: incluir botellas de cerveza en las asanas de yoga. Curiosamente, según han demostrado los resultados de los practicantes, al conjuntar ambas actividades se alcanzan niveles más altos de conciencia y, sobre todo, se mantiene la motivación para seguir desarrollando actividad física y mental y convertirla en un hábito.

 

Aunque las sesiones son divertidas, no por ello son fáciles. En ellas, tanto principiantes como personas de nivel más avanzado equilibran las botellas de cerveza en sus cabezas o las sostienen entre sus manos mientras realizan posiciones que requieren de concentración y fuerza, por lo que el reto no sólo está en aprender asanas, sino en evitar derramar el precioso líquido para poder disfrutarlo conforme se desarrolla la clase.

 

Lo que empezó como una iniciativa descabellada pronto se convirtió en una moda en el mundo del acondicionamiento físico en Alemania, y ahora lo es también en Asia, donde ha ganado gran popularidad. Aún no ha llegado a México, pero quizá en poco tiempo sea la nueva tendencia del fitness que todos querrán… beber.

 

Hay quienes se indignan ante esta nueva forma de practicar una disciplina cuya tradición es milenaria, pero otros lo ven como una oportunidad de reunir su pasión con su bebida favorita. ¿Qué piensas tú de esta nueva modalidad? ¿Te parece acertada? Escríbenos tu opinión.

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