Recomendaciones para comenzar a vivir en pareja

Harmonía / 2017-12-07

Comenzar a vivir con tu pareja es una de las decisiones más importantes y emocionantes que tomarás a lo largo de tu relación y es fundamental que ambos estén convencidos de querer hacerlo. Sabemos que llegar a este punto y enfrentarse a estas decisiones puede parecer complicado o aterrador, pero debemos decirte que no es nada del otro mundo y que puede ser una de las mejores experiencias de tu vida amorosa, siempre y cuando se viva con responsabilidad, comunicación y armonía. Es normal que al principio haya ciertos miedos o titubeos antes de tomar la decisión y esto no significa para nada que la relación no sea fuerte o estable, simplemente es la duda natural que nos surge a todos ante los nuevos escenarios. Existen muchos tipos de temperamentos, y hay quien tiene una falsa idea de que una parte de la libertad individual termina aquí o que esto representa un compromiso eterno del que ya no hay retorno. Pensar así resulta avasallante aunque, si estás sintiéndolo, no debes preocuparte en absoluto. Nada es para siempre, esto no es una condena, todo es reversible y no hay nada que la comunicación no pueda solucionar. Confía en que tu pareja estará dispuesta a escucharte.

 

A continuación, te damos algunas sencillas recomendaciones para cuando quieras iniciar una rutina de vivir en pareja:

 

- Cuando la comunicación entre ustedes es honesta, respetuosa y transparente, no debe existir problema al decidir compartir el mismo techo para vivir. Todos los deseos e inquietudes pueden ser expresados, escuchados y dialogados sin conflicto. No tengan miedo de decir lo que sienten o piensan respecto a sus dinámicas, sobre todo si hay algo que les gustaría cambiar. Sentarse con una taza de té a la media tarde para platicar sobre lo que les gustaría, es la mejor alternativa para debatir posibles diferencias al estar decidiendo.

 

- Busquen un espacio que se adapte a sus necesidades, lo suficientemente amplio para que no se sientan atropellados, pero no demasiado grande como para que se salga de su presupuesto. En cuestión de dinero, lo más saludable será dividirse en partes iguales todos los gastos, tanto de renta como de despensa y derivados. Es importante tener las cuentas claras en el manejo de sus finanzas porque ésta será la columna vertebral práctica de su vida compartida.

 

- El espacio, que a partir de ahora comienza a llamarse “hogar”, es de los dos, así que lleguen a un acuerdo en cuanto a la decoración, el acomodo de los muebles, el estilo, etcétera. Déjense llevar por los gustos que los unieron y pongan en paredes, pisos y techos toda su identidad y creatividad. Sin embargo, intenten privilegiar la funcionalidad y la practicidad, pues en esos puntos no hay demasiadas divergencias ya que lo que le funciona a uno, casi con toda seguridad le funciona al otro. En gustos, obviamente, todo es distinto.

 

- Una buena idea para no mezclar lo material con lo emocional es establecer quién es el propietario último de cada cosa aunque sea de uso común. Ojo: esto es sólo es una medida estrictamente práctica para que, en caso de que deseen volver a vivir separados, no existan discusiones sobre quién se queda con la televisión, quién con el estéreo, quién con el sofá, etcétera. Una división equitativa de bienes desde el inicio puede ahorrar grandes disputas en un hipotético futuro separados.

 

- Al comenzar a vivir juntos, es conveniente establecer algunos parámetros respetuosos sobre el tiempo que a lo largo de los días compartirán y el tiempo que tendrán a solas, puesto que la casa es el lugar de convergencia y será usual que no en todo momento deseen verse fuera de ella. Por lo general, los horarios laborales de ambos fungen como un regulador natural de estos espacios y no hay mayor necesidad de hacer cambios en la dinámica diaria, pero si sus horas son muy flexibles y los espacios libres coinciden mayormente, entonces será sano distribuir la soledad y la compañía al gusto y conveniencia de cada quien.

 

- En casa existirán los espacios comunes y los espacios privados. Una buena forma de tener privacidad personal es establecer un estudio, balcón o cuarto donde individualmente puedan sentarse a trabajar, meditar o simplemente relajarse cuando no deseen hacerlo fuera de casa y sin que nadie los interrumpa. Lo mismo aplica para cuando alguno quiere invitar amigos o incluso hacer una fiesta;:en este caso, es importante saber qué lugares están fuera del alcance de los invitados para que, en un mismo lugar, puedan coexistir dos atmósferas distintas. La casa o departamento es común pero se puede encontrar y apropiar un sitio especial y privado que puede turnarse entre los dos.

 

A final de cuentas, lo que hace que funcione vivir con tu pareja son las propias habilidades de convivencia y comunicación de cada quién. Mientras exista el deseo de estar juntos, la tolerancia, el respeto y la comunicación oportuna de cualquier inconformidad, esta experiencia puede volverse una de las mejores de tu vida en pareja.

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