¿Qué pasa en el cerebro cuando hay estrés postraumático?

Harmonía / 2017-10-04

El ser humano es una criatura sumamente adaptativa. Desde el inicio de los tiempos ha sido capaz de ajustar su cuerpo y mente a las problemáticas que le presenta su propia realidad, que además siempre está cambiando. Algunos rasgos de adaptación han sido tan importantes o constantes que han formado parte de la evolución, y otros se desarrollan de manera momentánea para poder sobrevivir a un contexto particular.

 

Este es el caso del estrés postraumático. El estado del cuerpo y la mente se modifican para sobrevivir ante un evento determinado. Esta vez, hablaremos sobre lo que sucede en el cerebro en particular.

 

Cuando existe un evento traumático, el cerebro entra en un estado de alerta. Su única finalidad es la de sobrevivir al peligro que sintió, y por eso sufre modificaciones que le permitan salir del problema. Algunos síntomas de esta modificación del cerebro son:

  • Estar constantemente agitados.

  • Demasiado alertas a cualquier sonido o movimiento.

  • Dificultades para dormir.

  • Muy irritables y poco tolerantes.

  • Llanto y fragilidad al hablar del tema.

 

Todos estos efectos son consecuencia de las intenciones del cerebro de protegernos de un peligro que siente inminente. Es un estado de alerta que nos permite sobrevivir con destreza a cualquier riesgo, y por eso es distinto al estado cotidiano de nuestra mente. Cuando el cerebro siente que todo está funcionando de forma correcta en el cuerpo y en el entorno, es posible disfrutar y relajar los sentidos, a diferencia del estado de alerta en el que centra todo su potencial en sobrevivir.

 

Reconocer que nuestro cerebro está buscando nuestra protección y no afectarnos de manera negativa hace que podamos sentirnos agradecidos por la capacidad del cuerpo para adaptarse y protegerse ante los riesgos. Los seres humanos son complejos y perfectos en sus formas naturales de ser.

 

Nuestra mente no nos está traicionando y tampoco hemos perdido la cordura. Simplemente el cerebro se encuentra de manera temporal en una modalidad quizá más primitiva, pero sin duda mucho más preventiva y de protección, y podemos sentirnos afortunados y agradecidos por saber que nuestro ser se ha adaptado al momento, y que poco a poco podremos volver a un estado de relajación cuando el cuerpo vuelva a sentir seguridad.

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