Por qué sí debemos actuar con un propósito

Paulina Sánchez / 2017-11-07

Más que ponerse metas, es momento de alcanzarlas. El objetivo de trabajar en algo es lograr un bien mayor con ello, y para eso requieres de visión, planeación, esfuerzo y, sobre todo, el propósito de conseguirlo.

 

Nuestra sociedad se enfrenta a dos graves problemas: la obsesión por mantenerse ocupado y la tendencia a aburrirse. Puede parecer contradictorio, pero la sobreocupación da pie a cambiar constantemente de actividad, a no comprometerse y a simplemente llenar el tiempo sin verdaderamente tener un propósito. Ello, como consecuencia, genera un estado emocional propenso al aburrimiento. Al ver que no llegamos a nada, buscamos entonces hacer algo distinto para intentar llenar ese vacío causado por insatisfacción.

 

Actuar con propósito es crear un plan de acción que encaminará todos tus pasos al cumplimiento de tus metas. Se conforma de aspectos tanto emocionales como prácticos que no son compatibles con el multitasking, en el que la meta es, simplemente, hacer más.

 

Llénate de motivación y actitud positiva

Lo primero es decidir. ¿Qué vas a hacer y para qué? Saber la respuesta a estos dos puntos te permitirá esclarecer un fin y un propósito, lo cual, a su vez, dará un sentido a tus acciones. Lo que es más, si el fin es algo que traerá un bien mayor a tu vida, te llenará de motivación para cumplir con cada pequeña meta y superar los obstáculos o momentos de estancamiento que se te presenten. En otras palabras, tener motivación –porque crees que lo que quieres hacer vale la pena– y actitud positiva –porque realmente lo deseas– te dará el empuje necesario para seguir avanzando.

 

Recuerda, la clave está en buscar un bien mayor para ti. ¿Quieres empezar a hacer ejercicio? Hazlo por salud; por sentirte fuerte hasta una edad avanzada; por tener más energía para tu día a día; por tener un hábito que te haga sentir bien en tu cuerpo… No lo hagas para cumplir con las tendencias estéticas. Eso, en vez de ser un bien mayor para ti, es ajustarte a las expectativas sociales. Lo que es más, ya que la idea es mantener una actitud positiva, piensa: ¿qué tan positivo puedes pensar si te angustias por darle gusto a los demás?

 

Prepárate para lograr lo que te propones

Una vez que tengas clara tu meta, consigue las herramientas y accesorios que te ayudarán a alcanzarla. Recuerda, tu meta es un bien mayor que dependerá de tus logros, no de tu punto de inicio. En ese sentido, suponiendo que tu meta sea aprender a tocar la guitarra eléctrica –por poner un ejemplo–, investiga qué tipos de guitarras eléctricas hay; qué marcas se recomiendan para principiantes; cómo debes elegir una guitarra en la tienda; qué otros accesorios necesitas para utilizarla y qué puntos debe cubrir para ajustarse a tus expectativas de principiante. Haz también labor de scouting en las tiendas, consulta tus dudas y no tomes una decisión precipitada. Lo más importante: haz tus compras con propósito, recordando en todo momento cuál es tu meta: aprender a tocar la guitarra eléctrica. Por supuesto, encontrarás alternativas más caras, vistosas, de mejor calidad y lujosas, pero el instrumento no es un fin en sí mismo; lo importante es lo que aprenderás a hacer con él. Una vez que adquieras cierta maestría tocando, estarás preparado para actualizar tu equipo y premiarte por tus logros adquiriendo algo más sofisticado.

 

Ahora que, si no te relacionas con este ejemplo, quizá te identifiques con las personas que empiezan a practicar un deporte y se compran todos los accesorios, vestimenta y equipo de las mejores marcas. Debido a la tendencia que hay de emprender mucho al mismo tiempo y querer ver resultados inmediatos, estas personas suelen sentir frustración tras hacer un gasto tan grande y descubrir que no es el equipo, sino su trabajo constante y a largo plazo el que les dará los resultados deseados. Como consecuencia, abandonan la práctica en poco tiempo con una sensación de desilusión.

 

Sé más como los boomers que como los millennials

Cada generación tiene sus ventajas. Los millennials son famosos por tener una actitud positiva y poseer confianza en sí mismos (quizá demasiada). También se dice que son una generación enfocada en propósitos, pero una encuesta de LinkedIn reveló que, en ese sentido, los millennials están muy por debajo de los baby boomers y la generación X en cuestión de enfoque en propósitos. Una posible razón es que los millennials crecieron pensando que merecen –desde reconocimiento hasta comprensión y retribución– por el simple hecho de estar, asistir o participar. Esto no sólo impide el aprendizaje a partir del reconocimiento de los errores, sino que puede mermar la posibilidad de actuar con propósito, pues no se puede alcanzar algo con esfuerzo si justamente eso es lo que no se está dispuesto a dar. Por eso, repítete este mantra: “Lo difícil es lo que lo hace increíble” y hazte el propósito de lograr lo imposible.

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