Meditación para sanar la infidelidad

María Elena Esparza / 2017-08-02

Crecemos con el anhelo de algún día encontrar a nuestra media naranja, la mitad que nos complete. Es un lugar común, una frase cursi, un estereotipo que nos hace pensar que estamos incompletos sin el amor de alguien más. Puede ser que con el tiempo y la madurez dejemos atrás la parte fantasiosa de esas expresiones, pero lo cierto es que en nuestro inconsciente quedan registradas e impactan la forma en que entendemos el amor.

 

Cuando sufrimos infidelidad en una relación a la que nos habíamos entregado, literalmente sentimos que nos han arrancado una parte de nuestro ser. Esa emoción es natural e inevitable, y vulnera nuestra capacidad de confiar ya no sólo en esa persona que nos lastimó, sino en todas las que le sigan en nuestra historia amorosa.

 

La meditación es una práctica de conciencia y reconocimiento de cualquier situación, subjetiva y objetivamente. Es, por lo tanto, una poderosa herramienta para aceptar y sobreponerse a una infidelidad. A continuación te comparto una propuesta que puede ayudarte si estás viviendo esa desafiante etapa.

 

1. Reserva tiempo para pasar a solas contigo, unos minutos en los que puedas estar en silencio, en un espacio cómodo, con las piernas cruzadas, la espalda apoyada y los ojos cerrados.

 

2. Para empezar, lleva la atención a tu respiración. Inhala y exhala profundamente por la nariz.

 

3. No intentes evadir o disfrazar lo que sientes, obsérvalo y nómbralo. ¡Todos, absolutamente todos los sentimientos son válidos! De la decepción a la ira, el coraje o la tristeza.

 

4. Contempla esas emociones y pregúntate cuál es su origen: ¿Es la pareja que te lastimó?, ¿o es algo de ti? Por ejemplo: puede ser que te enoje su traición o que te enoje no haber hecho caso a las señales.

 

5. Si es algo interno, perdónate. Si es algo externo, suéltalo. Ninguna de las dos será fácil. Sanar tras un episodio así es un proceso; dale tiempo, pero empieza ya.

 

6. Deja que tus emociones fluyan: llora si lo necesitas, grita, quédate en silencio. Velo como un detox emocional.

 

7. Antes de regresar, recuerda que eres un ser completo. Visualiza en el centro de tu pecho un punto de luz que se expande con cada respiración: es tu cuarto chakra, el del corazón, la entrega, la confianza y la compasión.

 

8. Pídele que se mantenga luminoso, abierto, que irradie todo el amor interior que te dará refugio en esta etapa. Todo lo que necesitas está dentro de ti.

 

9. Pon tus manos sobre el corazón, una encima de la otra, y cierra con una reverencia serena.

 

NAMASTE.

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