Cómo cultivar la resiliencia en la adultez

Harmonía / 2017-08-21

La resiliencia es una capacidad natural en los seres humanos que permite que podamos adaptarnos a cualquier situación, y que seamos capaces de superar los momentos más difíciles de la vida. Gracias a la resiliencia es que podemos recuperarnos de cualquier adversidad y desarrollar las herramientas necesarias para ser fuertes en cada momento de nuestra vida.

 

Sin duda, la resiliencia es una capacidad valiosa en diversos contextos. Por eso se enseña constantemente a los niños. Sin embargo, a veces olvidamos que los adultos también necesitamos ser resilientes (y bastante) pues podemos enfrentar separaciones de pareja, de nuestros padres, muertes de familiares, problemas en el trabajo, dificultades económicas y un largo etcétera que todos conocemos bien.

 

Para cultivar la resiliencia en la adultez se recomienda lo siguiente:

 

Sé optimista

Ante una situación cualquiera, siempre se puede ser pesimista u optimista. Se trata de una perspectiva mediante la cual interpretamos lo que vivimos. Una persona pesimista sentirá que un evento difícil será imposible de superar, mientras que una persona optimista sabrá que de ese suceso vendrán aprendizajes valiosos y que poco a poco saldrá adelante. Para ser optimista, a veces es necesario rodearse de gente que también lo sea.

 

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Reformula tus discursos

Lo que nos decimos a nosotros mismos influye en nuestra perspectiva y comportamiento diario. Cuando aprendemos a reformular nuestro discurso, comprendemos que lo que vivimos es lo que tiene que ser y comprendemos la importancia de todos los sucesos en nuestra vida. Por eso, si vivimos una experiencia desagradable, es importante reformular el discurso para entender que estamos ante una oportunidad de cambiar nuestra vida.

 

No lo tomes personal

A veces tendemos a pensar que los eventos difíciles de la vida son nuestra responsabilidad o creemos que pudimos haber hecho mejor las cosas. Por ejemplo, ante la muerte de un ser querido podemos sentir que no ayudamos lo suficiente. No obstante, es muy importante que entendamos que las cosas no suceden de manera aislada, siempre hay una serie de motivos por los que ocurre algo, y pocas veces será nuestra entera responsabilidad. Dejar de tomarnos personalmente las cosas nos libera de la culpa y permite vivir con más calma.

 

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Recuerda tus logros

Entre más crecemos, más son los eventos complicados que logramos superar. Cuando sientas que no puedes más, recuerda que probablemente has salido adelante de situaciones bastante complicadas antes. Esa persona sigues siendo tú, y todo ese valor sigue estando en ti.

 

Comparte tus aprendizajes

Si ya has vivido situaciones complicadas y sabes ser resiliente, comparte con los demás tu sabiduría. Se ha demostrado que las personas que tienen capacidad de entrega y apoyo hacia los demás son más resilientes. Crea redes de apoyo que te ayudarán a estar estable.

 

Descansa del estrés

Cuando tu contexto presente te resulte agradable, aprovecha para disfrutar todo a tu alrededor y recuperar fuerzas. Si vivimos en estrés constante es más complicado ser resilientes, pero debemos encontrar el equilibrio. Por eso se recomienda hacer ejercicio, meditar y encontrar nuestras pasiones.

 

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La resiliencia es como una especie de músculo emocional: entre más se practica, más sencillo resulta volver a ella cuando la necesitamos. Así que aprovecha cada oportunidad para crecer como persona y practicar la resiliencia; así las sorpresas de la adultez no te dañarán, sino que te enseñarán.

 

Fuente

NY Times

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