Abre tus 5 sentidos al mundo y vive en conciencia

Paulina Sánchez / 2017-10-05

Mindfulness es el estado mental que se alcanza al concentrarse en la conciencia del momento presente. Se enriquece del universo de estímulos sensoriales que recibimos a partir de nuestro entorno. Pero querer estar en el momento se ha vuelto cada vez más difícil.

 

Con la explosión de la tecnología y el acelerado ritmo en el que vivimos, cada vez resulta más complicado percibir esos mensajes que nos ofrece el mundo. Por eso, el estado de paz del que gozamos mientras meditamos o practicamos yoga desaparece con facilidad apenas salimos del estudio de yoga o acabamos la práctica.

 

Una manera de mantener el estado de mindfulness a lo largo del día es conectándonos con el entorno a través de nuestras capacidades sensoriales. A final de cuentas, estar en el momento depende de poder salir de nuestra mente para entrar en nuestros cuerpos, ya que éstos viven en el ahora.

 

Toma en cuenta estas ideas para que tus sentidos estén en sintonía con tu mundo:

 

Gusto. Mientras comes o bebes algo, realmente concéntrate en el sabor de lo que estás consumiendo. Piensa en cómo estimula tus papilas gustativas, en cuánto tiempo permanece su sabor en tu paladar. Mastica lentamente y considera las texturas de los alimentos. Complementa esta actividad receptora enviando energía positiva a través de la boca. Di palabras amables, repite mantras de empoderamiento y canta. Recuerda que la música tiene un poder curativo, así que liberar energía a través del canto también te ayudará a sintonizar tu cuerpo con el exterior.

 

Vista. Apaga la televisión y la computadora. Deja de ver tu celular. Sal a dar un paseo en un parque o incluso en la ciudad, pero observa lo que te rodea. Ve a la gente que pasa. Si tu mirada se cruza con la suya, sonríeles para establecer un contacto amigable. Busca figuras en las nubes u observa por unos minutos su movimiento. Ve los diferentes diseños de arquitectura en los edificios. Por último, lee algo que te divierta, inspire o relaje. La lectura tiene propiedades curativas, además de promover el uso de la imaginación y la empatía.

 

Oído. Cierra los ojos y absorbe los sonidos de lo que te rodea. Incluso si el ruido es el de un motor o la sirena de una ambulancia, simplemente enfócate en su intensidad, en su tono. Si vas por la calle y encuentras un camino de hojas secas, písalas y escúchalas crujir. O si vas por un camino de arcilla o empedrado, escucha el cliqueo de tus zapatos en la superficie. Cuando llueva, determina el ritmo de las gotas de lluvia o los lugares donde las escuchas caer. Escucha música con frecuencias curativas o melodías que te gusten y te relajen. Intenta enfocarte en los momentos en que toca cada instrumento. Por último, cuando hables con otras personas, sé un buen escucha. Deja que tu interlocutor acabe de hablar antes de responder; no interrumpas. No te adelantes al momento.

 

Tacto. Siempre estamos en contacto con diferentes objetos y materiales, pero pocas veces prestamos atención a cómo se sienten. ¿Qué sensación dan tus jeans al rozar tus piernas? ¿Cuánta presión ejerces en el mouse de tu computadora al hacer clic? Hazte consciente de todo lo que toques o entre en contacto contigo, incluyendo el calor del Sol o el viento. En tu convivencia con tus seres queridos, establece más contacto. Abrázalos, toca sus manos. Esto te hará más consciente de su presencia, de cómo son y cómo se siente su cercanía.

 

Olfato. Literalmente, detente y huele las rosas. Aprecia el aroma a tierra o el pasto mojado después de la lluvia. ¿Vives en la ciudad? Prepara un café, hierve manzana con canela (sabe delicioso), pan o un pastel y disfruta del aroma que impregna tu cocina. Al abrazar a un ser querido, inhala profundamente y concéntrate en su perfume, en el aroma de su piel y su cabello. Cambia las sábanas de tu cama y al acostarte, percibe su aroma a limpio. Respira profundamente cuando cepilles tu cabello recién lavado e intenta detectar el aroma que aún quede del shampoo.

 

Los efectos de disfrutar las experiencias diarias a través de todos tus sentidos te permitirán recordar y apreciar más el momento y los recuerdos que genere. Deja que tu cuerpo reciba todo lo que el mundo le ofrece y que dé todo lo que tiene en sí. De esta manera gozarás de lo maravilloso que implica el ser humano y vivir.

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