¿Para qué sirve la tolerancia?

Harmonía / 2017-11-13

Desarrollar tolerancia es algo sumamente necesario, ya que las personas del mundo estamos cada vez más conectadas y es inevitable entrar en contacto con personas de diferentes naciones, culturas, estilos de vida, creencias religiosas y experiencias. Las personas actualmente pueden volar a todos los puntos del globo terrestre y lo hacen con diferentes propósitos. Algunos van a otros países de vacaciones, otros buscan aventura, algunos más hacen negocios. En la historia de la humanidad hay múltiples ejemplos de encuentros entre culturas que terminaron violentamente, pero en la actualidad las principales metrópolis son multiculturales. Es decir, esos “otros” diferentes a nosotros son nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, nuestros socios, nuestras parejas.

 

En este contexto, la tolerancia es fundamental para que personas de diferentes culturas puedan convivir de manera pacífica. De hecho, la tolerancia en sí es la habilidad de coexisitir pacíficamente, lo cual permite a las personas desarrollar civilizaciones que prosperen económica y socialmente, brindando oportunidades de desarrollo a sus habitantes. Es decir, la tolerancia es un aspecto esencial para una sociedad saludable.

 

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La diversidad de nuestras sociedades tiene un enorme potencial de desarrollo, pues todas las culturas tienen aspectos con los cuales contribuir a nuestro entendimiento del mundo. Es cierto que vivir en una sociedad multicultural puede ser demandante, pero todo esfuerzo da frutos, así que también es enriquecedor. Uno de los retos que enfrentan las comunidades diversas alrededor del mundo es lograr la integración entre los diferentes grupos como un sólo Estado-nación, ya que las diferencias ideológicas, religiosas y sociales no siempre son fáciles de trascender en la práctica.

 

La cuestión fundamental es que la ausencia de tolerancia y de voluntad para coexistir sólo lleva a las comunidades a un estado de conflicto perpetuo, desencadenando actos de violencia que sólo se suman a los episodios sangrientos de la historia humana. Es decir, sin tolerancia no hay paz duradera, y sin paz no hay oportunidades de desarrollo real. El camino es largo, pero puede ser que un día la humanidad comprenda que  la diversidad enriquece a la comunidad. Que cada diferencia aporta algo único y necesario. Sin embargo, buscar caminos para que así sea cada día está en las manos de cada uno de nosotros. Recordemos las palabras del Dalai Lama:

En la práctica de tolerancia, nuestro enemigo es nuestro mejor maestro.

 

Con información de United Nations y UNESCO

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