Cómo evitar contagiarte de enfermedades en el transporte público

Harmonía / 2017-12-07

Inevitablemente todos hemos tomado, tomamos o tomaremos algún transporte público colectivo como camiones o metro. La mayoría de nosotros usamos estos medios todos los días para ir de nuestra casa al trabajo y viceversa. Durante estos trayectos tan constantes, resulta inevitable no compartir el espacio con cientos y miles, y a la larga, millones de personas que llevan sus rutinas al igual que nosotros. Por desgracia no es sólo el espacio y las horas lo que compartimos con los que nos rodean en la calle y en el transporte, también compartimos cosas más pequeñas, diminutas, microscópicas y también por millones: bacterias, virus y gérmenes.

 

Estos pequeños infecciosos están en todas partes, volando por el aire, flotando a la deriva, sobre los pasamanos y tubos del metro, en los cristales de puertas y ventanas del autobús, en los asientos calientes. No queremos asustarte ni mucho menos causarte misofobia (que es el miedo hacia los gérmenes y a la suciedad en general con su obsesiva consecuencia de cuidarse de ellos con métodos radicales y a veces absurdos) pero sí queremos que seas consciente de que muchas de las enfermedades que podemos adquirir en la calle se adquieren en el transporte público.

 

Ya que viajar es inevitable, existen varias medidas de seguridad que puedes tomar para reducir los riesgos de contagio de alguna enfermedad, bicho o bacteria que ande rondando por los alrededores. Ademas del aire, el foco principal de contagios es lo que tocamos en colectivo, como los tubos, manijas y pasamanos, sobre todo cuando luego de agarrarlos, nos llevamos las manos a la boca, nariz, ojos. Por eso es importantísimo ser cuidadosos en evitar tocarnos el rostro después de bajar de cualquier medio de transporte y buscar lo más pronto posible dónde lavarnos con agua y jabón, ya que es muy fácil olvidar lo que tocamos y cualquier reflejo involuntario puede hacernos llevar, por ejemplo, los dedos a la boca. Una buena idea para sujetarte de los tubos es usar el codo en vez de las manos, de esta manera reducirás el contacto directo de tus manos con las superficies que pudieran estar sucias.

 

No ingerir alimentos durante los traslados es también un buen método de prevención, tanto por no tocar con manos sucias lo que comemos, como evitar que partículas dañinas provenientes de una tos, un estornudo o incluso una conversación puedan llegar a nuestra comida.

 

Quizá no podemos (o sí) andar por la vida todo el tiempo con un cubrebocas, pero lo que sí podemos hacer es evitar toser o estornudar sin cubrirnos. La mejor técnica para cubrirse está en hacerlo con la parte interna del codo, de esta manera también estamos ayudando a no propagar posibles enfermedades y, entonces, poder pedir que también se respete el aire que todos respiramos en espacios cerrados y llenos de gente. Cuidar de lo público es una tarea que se hace en comunidad. No podemos ir temerosos de las enfermedades, pero sí podemos tomar medidas preventivas y concientizarnos sobre los riesgos naturales de permanecer en espacios cerrados por mucho tiempo. Si todos cooperamos, nuestros trayectos serán más amenos, seguros y saludables.

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