Un segundo cerebro afecta tus emociones. Conócelo y mantenlo saludable

Harmonía / 2017-05-18

¿Te ha pasado que cuando te sientes triste o estresada se te va el apetito o tienes ganas de comer sin cesar? ¿Dónde sientes el estrés, los nervios y hasta el enamoramiento? ¡Exacto! El sistema digestivo, del cual hasta hace poco se creía que su única función era digerir la comida, también es como nuestro segundo cerebro y está mucho más relacionado con nuestras emociones de lo que te imaginas.

 

Durante años, los científicos han investigado cómo influye el sistema digestivo en nuestras emociones y viceversa, y finalmente han llegado a la conclusión de que la microbiota, el conjunto de colonias de millones de bacterias que habitan en nuestro interior, tiene una importante función en la comunicación entre nuestro sistema digestivo y nuestro sistema nervioso. No sólo eso: se ha descubierto que nuestro estómago alberga millones de neuronas, de hecho, muchas más que las que contiene nuestra espina dorsal.

 

Nuestro sistema digestivo es el encargado de producir hormonas como la serotonina, conocida como la hormona del bienestar, además de muchas otras que influyen directamente en nuestro comportamiento y nuestras emociones, como la adrenalina, causante de esa cosquillita o parálisis que se siente en el estómago cuando estamos muy nerviosos, o el cortisol, la hormona que provoca el estrés que afecta principalmente a nuestro estómago y que recientemente ha demostrado ser la causante de la acumulación de grasa abdominal.

 

Debido a todo lo anterior, es fundamental aprender a cuidar nuestro sistema digestivo y nuestra microbiota intestinal, no sólo para que cumpla sin problemas sus funciones digestivas y de absorción de nutrimentos, sino para garantizarnos equilibrio y bienestar tanto físico como emocional.

 

Para ello es indispensable una alimentación saludable, así como una hidratación adecuada y actividad física regular. Pero no sólo eso; es muy importante incluir en nuestra dieta diaria alimentos que ayuden a mantener el equilibrio de nuestra microbiota intestinal, como los lácteos fermentados –como el yoghurt con probióticos, bacterias benéficas que, si se consumen diario, ayudan a regular el funcionamiento de nuestra microbiota intestinal.

 

Recuerda que todo está conectado y el bienestar se trata de hallar el balance entre el cuerpo, la mente y las emociones.

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